Diario: Entrada 3



Viernes 17 de julio de 2026

 Ya tengo veinticinco años, no me he recibido de mi carrera y no trabajo. Ninguno de los pensamientos que expondré a continuación son nuevos, los he vivido desde hace seis años.

 Este último mes tuve el tiempo de sobra para haber estudiado y dar uno o dos finales. Podría simplemente hacer ejercicios de parciales para calentar y dejar que las dudas surjan solas antes de repasar la teoría. Con dos o tres horas de estudio al día sería suficiente, si por las responsabilidades cotidianas en la nueva situación de mi hogar (Algunos sabrán de lo que hablo) no llego a tener la oportunidad de hacerlo, incluso se podría en las noches en las que me suelo quedar tanto tiempo despierto. Y si no estudio porque me es difícil adoptarlo sin estar asistiendo a la universidad, ya que la presencia de ese ambiente me ayuda mucho, podría estar buscando un trabajo para asegurarme que cuando vuelva a asistir siempre podré pagar el boleto y la comida. Esto ya es más difícil porque dada la crisis laboral, no es tan fácil que te contraten sin tener experiencia o un título en trabajos de calidad, y los trabajos que no tienen estos requisitos están muy peleados por personas en situaciones desesperadas. Me dejo ganar por la idea que es demasiado difícil sin siquiera hacer el intento y caigo en la procrastinación y los placeres como distractores de la realidad. Algunos días la situación es excusable, pero empecé a abusar de ello y siempre encuentro una razón para no hacer nada. Tengo un espacio propio donde estudiar, computadora, celular, internet, material, la garantía de que no tengo que hacerme cargo de los gastos de la comida y los servicios de mi hogar y ninguna responsabilidad que demande mucho de mi tiempo o energías en el día a día; sin dudas estoy desaprovechando muchos privilegios que muchos desearían tener. Disfruto mucho de los juegos, mis pasatiempos, salir con amigos y el ocio, he vivido una gran parte de mi vida entregado al hedonismo y conformándome con resultados bajos en mis proyectos de vida con tal de no perder tiempo para entregarme a mis placeres. Aún así estos hábitos de entregarme al placer no hacen que pierda conciencia del día a día, todo el tiempo pienso en qué debo de estructurar y disciplinar más mi vida, haciendo promesas de grandes cambios, pero enfoco ese entusiasmo en pequeñas tareas en lugar de las que de verdad importan tratando de convencerme de que estoy haciendo algo productivo o útil. Cuando ya no puedo mantener la farsa para mi mismo, el desánimo me hace caer en el estado cíclico de quedarme quieto agravando más la situación, donde me culpo de cada decisión que tome, perdiendo confianza en mí y sintiéndome desesperanzado del futuro.
 
 Nada es novedad, seguro muchos de los que están leyendo esto se habrán sentido así en algún momento de sus vidas, no debería ser una sorpresa y nada raro, pero para mí, reconocerlo es muy difícil. Me hiere mucho el orgullo enseñar esto. Muchas veces presumo de ser una persona muy estructurada, disciplinada y responsable, sin embargo peco igual o más que la mayoría. No puedo dejar de sentir vergüenza y culpa por cosas que dije o hice, y no puedo dejar de pensar en qué piensan de mí, el fallar a esa idea que he tratado de mantener de mi durante tantos años. Incluso siendo consciente de que es muy probable de que mis vínculos cercanos ya sepan todo esto o no les importe que yo no sea el modelo tal cual predicó y me valoren igual, no puedo superar la idea de que alguna vez me hayan visto con razones válidas como un hipócrita, vago, zángano o estúpido.

 No sé si se deba a que me convenzo muy bien a mí mismo de que tengo la voluntad para cambiar todo lo que me molesta de mí o que comprendo muy bien de que estos pensamientos están impulsados por una sociedad consumista y capitalista, analicemos lo segundo. En el día a día, en las redes sociales, en los anuncios, en la televisión, en la universidad, en grupos sociales y en muchos más lugares de los que ni siquiera lo sospechamos estamos siendo bombardeados por la propaganda de que debemos de ser productivos todo el tiempo, graduarnos, trabajar y producir, de que descansar, tener pasatiempos o sentirse triste y sin ánimos está mal. La propaganda y el sistema de méritos nos empuja adelante, pero acabamos deprimidos; las reglas del capitalismo están hechas para que nos sobre explotemos, exijamos y que nos sintamos culpables de sentirnos mal por no sentir que estamos progresando. Debilitan nuestra autoestima y voluntad para que seamos más susceptibles a caer a las normas del sistema, fáciles de gobernar. Dicen que somos libres, pero es una mentira, no es que vivamos en una sociedad donde nos prohíban por leyes hacer lo que queramos, sino que en una del rendimiento donde lo que cuenta son las capacidades, lo que nos lleva a la auto explotación y el cansancio, creyéndonos que nos estamos auto realizando, sin embargo terminamos siendo nosotros mismos quienes nos prohibimos nuestras libertades por el orgullo y el ego de producir.

 Una persona cercana irrumpió en mi auto fustigación y no le pude mentir como me sentía, tras enfrentar la realidad y sobrevivir a la vergüenza, recupere fuerzas para continuar con algunas de mis responsabilidades más necesarias para mi desarrollo personal. Esta persona me recordó que no hay apuro por progresar, que cada situación es diferente para cada uno, no está mal pasar por estancamientos o crisis, y no podemos culparnos a nosotros mismos por ello.

 Desde la última entrada el veintiséis de mayo hasta el lunes seis de julio estuve escapando de las responsabilidades y lamentando mi existencia, esforzándome por salir de este estado por mi cuenta. Luego de la intervención, desde el lunes seis de julio hasta hoy he dejado de fustigarme, retomado con el estudio y escribiendo este blog. Trataré de escribir cada semana, aunque tenga poco para contar, me servirá como bitácora de vida.

"Espero que se haya entendido lo que quise decir, quizás este tema lo vuelva a tomar mejor en el futuro."

Algunas de las cosas que me propongo para realizar en la semana:
- Seguir repasando el primer bloque del análisis matemático I, para la siguiente deberá de empezar con el segundo bloque.
- ¡Me instalé Duolingo! Estoy practicando alemán porque me pareció el idioma más interesante entre los que había, trataré de mantener la racha todo lo que pueda.
- Avanzar con algunas de mis lectura pendientes, si es posible en este orden Horimiya, 1984, Hamlet y el arco de Dressrosa de One Piece. Me gustaría dedicar una sección del blog a las reseñas de mis lecturas en el futuro.
- Y todo lo que significa tener buenos hábitos, levantarme entre las 07:00 y las 09:00, hacer ejercicio, tomar mucha agua y evitar estar tanto tiempo expuesto a las pantallas.

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