Diario: Entrada 2



Viernes 29 de mayo del 2026

 El viernes 22 fue un día en el que no pasó y no hice nada, y aún así no me lamente por ello. Tampoco tuve ningún conflicto o una nueva reflexión.

 El fin de semana fue muy esperado, tenía varios compromisos con amigos. El sábado y el domingo todo se dio con éxito aunque estaba algo resfriado, mesa de rol y un cumpleaños. Ya no soy la persona tímida o que se ahoga con las multitudes como hace años, se me da bastante bien y me parece divertido en ocasiones socializar con gente desconocida, pero esa noche no me apetecía mucho; quizás porque estaba algo cansado por el resfrío y haber estado dos días seguidos dirigiendo partidas de rol, o quizás solo me había caído mal los patys. No tomé alcohol, solo había vino y vodka que no me gustan mucho, tampoco lo sentí como algo importante. Me fui temprano porque estaba cansado. El lunes también iba a tener partida de rol, al principio me sentía muy enfermo y agotado, pero tenía muchas ganas de jugar y nada me iba a detener. Por suerte un medicamento que tomé me ayudó bastante y al día siguiente me levanté mucho mejor. Cualquiera diría que fueron buenos días, pero sabía que tras una sucesión de días de paseos y juegos llegaría la culpa por no haber estudiado, buscado trabajo o quizás una nueva tanda de ánimos para solventar eso.

 El lunes 26 era el día para tratar de hacer algo y dejar de hundirme en culpa. Me levanté temprano para sacar turno para un estudio médico, salió bien, además de que hice muchas tareas de hogar desde temprano, vislumbrando en invertir la tarde para algo de estudio y reflexión. Sin embargo, en mi casa ocurrió algo que cambiaría la dinámica por un tiempo indefinido, no voy a entrar en detalles porque es algo que no me corresponde. Aún así voy a desahogarme de la bronca y asco que me generó algunas cosas que llegué a escuchar ese día. Aborrezco la idea de adultos que pese a su mala situación financiera, nula preparación mental y educación maternal/paternal hayan decidido tener descendencia. No comprenden lo delicado que es el estar a cargo de una vida humana, es garantía que en algún momento de su vida sufrirá o pasará por situaciones difíciles, y si esas vienen del trato despectivo de sus propios progenitores, es una burla y total falta de respeto a su existencia. La excusa que ponen los progenitores sobre haberles dado la vida, un lugar donde vivir, comida y la posibilidad de tener una educación, es puro chantaje emocional que hace sentir a sus hijos culpa por pasar situaciones desfavorables y actos de negligencia; pero sin duda una de las que mayor rabia me da es que según estas excusas se sientan en el privilegio de ningunear a menores y despojarlos de todo respeto. Ningún niño/a le debe nada a sus progenitores por darles la vida, un hogar y comida, son derechos obligatorios y no suponen méritos que deben ser retribuidos, y dentro de estos también debe de estar el respeto y la empatía que sin embargo son los que más les niegan. Pensaba decir que probablemente esos adultos tampoco son culpables, que tienen interiorizada la necesidad de tener descendencia por un dogma social, pero la verdad es que no. Si ya tienes más de treinta o cuarenta años y no fuiste capaz de desarrollar empatía y tomar conciencia de tus acciones e influencia sobre tus vínculos con otras personas, y más sobre las delicadas mentes de infantes, adolescentes e incluso jóvenes, fallaste como ser crítico y creo que eso es uno de los mayores fracasos en la vida. Para empeorarlo no son conscientes de ello, creen lo contrario y van por la vida promulgando comportamientos y tratos nocivos para sus vínculos y la salud mental de estos.

 Desde el martes al viernes solo me quedé acostado sin hacer nada y lamentarme por no hacer algo. El jueves era un día que debí haberme levantado temprano para sacar otro turno, pero me olvidé completamente, tenía la voluntad para hacerlo pero la noche anterior me fui a dormir sin pensar seriamente que tenía para hacer a la mañana siguiente.

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